¿Dios me está llamando a servir en el campo misionero?

¿Dios me está llamando a servir en el campo misionero transcultural? Si estamos claros que todos tenemos un llamado a servir en misiones, obedeciendo la Gran Comisión, entonces es necesario distinguir lo que es un llamado a ser misionero y extender el Reino a los confines de la tierra. Bienvenido una vez más a tu sección “Conociendo de Misiones”. Hoy continuamos con la serie enfocada en aquellos que están respondiendo al llamado misionero para servir en otras culturas.

Ciertamente todos tenemos un llamado a IR a las naciones, aunque no todos vamos a SALIR físicamente hablando. No a todos Dios les dice como a Abram: “sal de tu tierra y de tu parentela y de la casa de tu padre a la tierra que yo te mostraré.” (Gen. 12.1) Pero a todos nos dice: “ID y haced discípulos a todas las naciones…” (Mateo 28.19) El último libro que escribí titula: Cómo IR sin Salir y a través de él doy varias ideas prácticas de “cómo participar activamente en la Gran Comisión aún cuando no salgas de tu nación.”

Ahora bien, hoy Dios está llamando creyentes a salir de nuestra tierra y parentela. ¿Cómo sé que Dios me está llamando a servir como misionero? Una característica clave del llamado de Dios es la insistencia del Espíritu Santo a nuestro espíritu en cuanto a lo que Dios quiere. Si tienes una relación personal con Dios, sabes cómo distinguir su voz. Notarás que el Espíritu Santo siembra en tu corazón el deseo de ir a las naciones. Posiblemente pone alguna inquietud por algún lugar. En ocasiones es algún tipo de trabajo o ministerio para realizarlo en algún lugar fuera de tu nación, aunque aún no sabes dónde. Cuando Dios te está llamando, la experiencia va más allá del deseo, la idea o la emoción. Acostumbro a decir que el Espíritu Santo es insistente, persistente y consistente. Estás consciente de que lo tienes que hacer o no estarás tranquilo.

Ese testimonio del Espíritu es clave para perseverar en tu llamado. Dios lo acompañará con otros elementos como una noticia, alguna invitación, una lectura bíblica, una palabra profética, un sueño, etc. Cuando es del Espíritu, no vas a descansar hasta lograrlo. Por lo regular no entiendes lo que Dios pone en tu corazón, pero sabes que es Dios y en la medida que das pasos hacia tu llamado, ves con más claridad y vas comprendiendo el propósito de Dios. Lo clave y urgente es que respondas a ese llamado. Dar pasos precisos para prepararte hacia lo que Dios te está llamando a hacer. Hasta que no respondes, no te encaminas y puedes atrasar los planes divinos. Un llamado no depende de tu capacidad, preparación o dones; sino del poder de Dios. En ese poder, él usará tus dones y capacidades. El espera tu obediencia. Claro que debes prepararte en diversas áreas. Dios trabaja con nosotros. Somos sus manos para realizar la tarea, sus pies para ir donde él nos envía, sus labios para proclamar su mensaje transformador.

Mientras serví como misionera en Perú, recibí varios grupos de viajes misioneros. Aprendí que una cosa es participar en un viaje de experiencia misionera y otra cosa es salir como misionero. Continuaremos compartiendo sobre esto la próxima semana.

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